top of page

Aprender no empieza desde el mismo lugar

  • Foto del escritor: VIVA Vive Valores
    VIVA Vive Valores
  • hace 5 días
  • 2 Min. de lectura

Cada marzo, millones de estudiantes en el Perú regresan a clases. Mochilas listas, listas de útiles completas y aulas que vuelven a llenarse. Pero ese primer día no se vive igual en todos los colegios, incluso dentro de un mismo distrito.


Mateo entra a su salón. El profesor escribe en la pizarra y los alumnos sentados, cada uno en su carpeta, toman apuntes en sus cuadernos. El aprendizaje se apoya en libros, ejercicios y lo que se desarrolla en clase.


A pocas cuadras, Sofía también empieza el año. La dinámica es distinta. El profesor plantea una pregunta que invita a reflexionar y los estudiantes se organizan en equipos para discutirla. Intercambian ideas, construyen respuestas en conjunto y comparten sus conclusiones con el resto del aula. Además, integran herramientas digitales como plataformas y dispositivos, que acompañan y enriquecen su aprendizaje.


Ambos siguen el mismo currículo. Ambos tienen profesores, tareas y evaluaciones. Pero no tienen las mismas herramientas.


En el Perú, estas diferencias son estructurales. Según el Censo Educativo del MINEDU (2022), más de 6 de cada 10 escuelas públicas de primaria no cuentan con acceso a internet a nivel nacional. A esto se suman brechas en infraestructura y recursos pedagógicos que condicionan el aprendizaje.


También hay diferencias en el tamaño de las aulas. En Lima Metropolitana, la relación alumno-docente es mayor en el sector público que en el privado, lo que limita la atención individual. Pero la brecha más clara es la inversión por estudiante.


El gasto público anual por alumno bordea los S/ 5,000. En contraste, en colegios privados de distritos como San Isidro, las pensiones pueden alcanzar entre S/ 18,000 y más de S/ 50,000 al año. Es decir, dos estudiantes que viven a pocas cuadras pueden estudiar en sistemas donde la inversión por alumno difiere entre 4 y 10 veces. Esto no define el talento ni el esfuerzo. Pero sí define las condiciones en las que ese aprendizaje ocurre.


Mateo y Sofía comienzan el mismo año escolar, con las mismas ganas de aprender. Lo que cambia no es el currículo. Es el punto de partida. Y mientras el sistema educativo promete lo mismo para todos, la pregunta de fondo sigue siendo otra: ¿cómo cerrar una brecha que la misma escuela, día a día, continúa ampliando?



Fuentes:




 
 
 

Comentarios


bottom of page